Archive for Febrero 6th, 2009

De El Piro 2 al río Cobre

Se llama Cerro Banco. Un alto en la comarca Ngöbe-Buglé, en la región Kodrí, donde las energías campean a su gusto. Allá, alguna vez, durante la colonia, quedaron sepultados 15 españoles al desgajarse el Cerro. “En la noche se siente su angustia y las fuerzas de quiénes no les dejan ir: los indígenas”. La historia me la cuenta Isidro Acosta, profesor de Política en la Universidad de Panamá y Ngöbe originario de El Piro 1. En Cerro Barco “se siente la soledad absoluta”, sentencia

en El Piro 2, donde se celebra el congreso regional Kodrí.

He llegado en compañía de Olmedo Carrasquilla, activista ambiental de CIAM (Centro de Incidencia Ambiental de Panamá) y conocedor de estas gentes y estos caminos.

No nos hemos aburrido en el viaje por caminos de tierra y supuestas carreteras asfaltadas cuya mínima capa de alquitrán no aguantó ni dos años antes de provocar los actuales cráteres. Recogimos a cuatro jóvenes ngöbe dicharacheros sin freno y armados de cachos (cuernos de vaca) como instrumentos.

Aquí se han concentrado unos 700 congresistas, hombres y mujeres que han caminado horas desde sus comunidades para responder al llamado de unidad. El tema es complejo y no para un blog: disputas de poder político, peleas por la plata con la que el gobierno suele comprar a los líderes, influencia de la extraña religión matriarcal nacida hace unos 40 años y que manda en la Comarca (Mamatata)…

Será para otro tipo de texto. Acá, la experiencia, la generosidad de estos indígenas y la buena conversa una vez que se supera la timidez y la desconfianza inicial. En algunos casos, es casi imposible superar la barrera, como con Bernardo, el Comisionado indígena de Derechos Humanos que murmulla sus pocas palabras mientras sostiene en su mano derecha el libro “Jefazo”, la historia de Evo Morales publicada por Debate.

La pobreza y las carencias son evidentes y como explica Genaro Salinas, el presidente saliente del congreso regional: “cuando viene el presidente (de la República) todos los proyectos se hacen… pero de palabra”. En realidad, estamos en medio de la nada, sin energía eléctrica, con una carretera de penetración precaria, con un colegio al que los maestros no indígenas tratan de venir lo mínimo posible y con un programa del Gobierno (Red de Oportunidades) que reparte plata sin mucho sentido, incluso para quiénes la reciben.

En fin, el congreso elige de forma tradicional a su nuevo presidente, Buenaventura Carpintero y nosotros seguimos camino antes de que nos agarre la noche. Buscamos nuestra siguiente parada: el campamento permanente de los campesinos que están luchando contra la represa en el Río Cobre. Nos recibe don Genaro Duarte, campesino espigado y digno que en minutos prepara café del Cerro Caballo, saca una gallina recién cocinada, arroz con guandú y buena charla. Esta será una de las historias que alimentará las crónicas de Panamá en Ruta. Sin duda.

Mañana tendré la oportunidad de estar con un nutrido grupo de líderes campesinos de Veraguas y de otras provincias de Panamá. En la tarde, rumbo a Santa Fé, uno de los lugares que quiero conocer desde hace años. pero no voy a adelantarme a la ruta. Amanecerá y contaremos.

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La bipolaridad de la noche, el espejo del día

Los medios de comunicación suelen cerrar el negocio de la realidad cuando llega la noche. Sí, cuando hay muertos, emergencias o desastres, los periodistas nos precipitamos a la oscuridad para narrar el esperpento. Pocas veces se narra con calma la normalidad de las horas en las que los humanos dejamos de trabajar para ser.

La Cocina del Abuelo. Cierta elegancia impostada al borde de este entramado comercial que se levanta al borde de la carretera Interamericana, en Santiago. La zona es de desorden urbanístico (toda la ciudad lo es), McDonald’s e imitaciones… Cuatro parejas bronceadas hablan de surf y de remedios a punta de linaza y fruta para sus tiernos estómagos. La cerveza (la pinta, para escribir en panameño) vale 1.50 dólares y las conversaciones se salpican de sonrisas y planes de fin de semana.

Ploco-Ploco (Rebautizado ahora como Hong). Valos de la pinta: 0.55 dólares. Es la misma, no es lo mismo. El local tiene público y un pequeño murito de ladrillo los separa casi intencionalmente. Mucho alcohol ya en la sangre. A un lado, partidarios de Balbina Herrera (la candidata del oficialista PRD a la Presidencia en las elecciones del 3 de mayo), muy criticada por su relación con el encarcelado Noriega. Al otro, los de Ricardo Martinelli, candidato casi único de la oposición muy conocido en la zona como terrateniente en la zona de Soná.

Si no se supiera que todo es posible, se diría que está a punto de haber sangre, pero la sensación es que en el fondo todos son viejos conocidos. Gritos, estruendo, risas durante las pausas del temporal.

En la madrugada, la comida cataliza las diferencias. Un comedero abierto 24 horas con sancocho de gallina y tortillas a 1.95 dólares. Diversidad de piel y platas en las mesas. La noche no acaba… a veces ni cuando llega el día.

La bipolaridad política en Panamá no respeta clases sociales, aunque las clases existen en un país con un alto índice de desigualdad. Hoy me dirijo a la Comarca Ngöbe-Buglé, uno de los lugares más pobres de todo el territorio. La aculturización o asimilación de los pueblos Ngöbe y Buglé es manifiesta. Hay congreso regional y quiero aprovechar la oportunidad. Les contaré.

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