Archive for Febrero 9th, 2009
El paraíso debe quedar en otra esquina
Posted by: paco.gomez in Veraguas on Febrero 9th, 2009
Es el paraíso. Quiero decir, si olvidamos los problemas sociales, le especulación campante y una larga lista de problemas que incluye la falta de presencia estatal, el mal manejo de los residuos o el alcoholismo…. entonces, es el paraíso. El viaje al sur de Veraguas discurre por una carretera en re-construcción (se habrán fijado que todas parecen estar ese tratamiento forzado de cirujía estética), inmensos potreros que antes fueron los territorios de la familia Martinelli (y que, ahora, en parte, aún lo son) y pequeñas comunidades atadas a la vía para ver pasar el ‘progreso’.
Voy acompañado en esta ocasión de José Om González, un caminador impresionante, un panameño más que comprometido con su país y, en esta ocasión, en misión para Almanaque Azul, una de las mejores iniciativas en la red para construir una gran base de datos sobre las costas y playas de Panamá desde una óptica sostenible y comunitaria. En Arrimadero el bullicio es tremendo. Esta playa, por el momento, es territorio de nacionales, gente humilde la mayoría que viaja en bus desde Santiago para disfrutar de esta esquina del paraíso junto al Golfo de Montijo. Cientos de personas y basura repartida de forma caótica por los casi dos kilómetros que puede tener la playa.
Cuadramos transporte para el día siguiente hasta Bahía Honda y un lugar donde descansar en la noche del domingo. Por suerte, José tiene unos amigos en el extremo de la playa que nos prestan techo y hamacas en un lugar privilegiado. Una vez cuadrado todo nos vamos a la playa de Santa Catalina, santuario de surferos de todo el mundo y sede mundial del caos. Nada más pisar el lugar, la música distorsiona paisaje y oídos. Unos 30 o 40 locales y algunos ‘gringos’ salteados bailan como locos sobre un charco de cerveza… el voltaje es alto y huímos para charlar con El Rolo, uno de los pioneros en el turismo en la zona y un local con orgullo y raza que está organizando a su gente para resistir el embate de la especulación y del desorden. “Mi friend, solo le pido que nos ayude a decir que hay que organizar esta vaina, que no podemos seguir así, que ya no se puede con la basura, que las mejores tierras las están casi robando, que aquí ni el IPAT, ni la ANAM ni nadie pone orden…”. Es verdad, Catalina (la mayoría le secuestra el Santa) no es un lugar acogedor de llegada y los problemas se huelen (pero eso será material de crónica).
De camino hacia Arrimadero para colgar los huesos en el mejor invento de la humanidad (la hamaca), no podemos resistirnos y dejamos tirado el carro en la vía a la altura de Hicaco para acompañar hasta algo parecido a una plaza a la reina del Carnavalito y los vecinos que le acompañan a ritmo de ‘tamborito‘ y de su coro sin tiempo: “La vieja jorobá…”. Alto voltaje también, mucho alcohol y cierta emoción por los extraños fotógrafos no esperados.
La noche es “para salir a aullar”, en palabras de José Om. La luna llena esconde nuestras linternas y caminamos todo el trayecto de la playa hasta llegar a las hamacas, a -no voy a mentir- unos tragos, al goce de la vista y a una conversa que pasa de los trascendental (la realidad del país) a lo importante (el amor) sin mucho orden pero con toda la profesionalidad del caso.
El amanecer peleó con la madrugada. ¿Cuál más hermoso?, ¿cuál más imprescindible? Los pelícanos se daban el banquete a nuestro paso y faltando unos minutos para las siete de la mañana Gabriel, el lanchero, ya nos estaba esperando. Algo que hizo un rato más, mientras desayunamos pescado frito y tortillas en el rancho de Ramón.
La ruta: Bahía Honda… Creo que no es asunto para este blog. Demasiado complejo para resumir. Solo un adelanto. Una comunidad de 700 personas en una pequeña isla en medio de uns bahía hermosa. Son pescadores que no pueden pescar porque con la creación del Parque Nacional Coiba quedaron limitados; los proyectos de turismo de bajo impacto jamás han llegado; toda la costa que los circunda es de tres inversionistas extranjeros. Toda es toda (casi 60 kilómetros de playas y costa); no hay empleo; hay cinco cantinas; familias desestructuradas; violencia… En fin, un poema de mal gusto que contrasta con lo que ocurre en una isla privada situada a pocas millas. En la Isla de Canales, del multimillonario Jan Pigozzi, funciona el Liquid Jungle Lab, una estación de investigación oceanográfica. Además, está la mansión de Pigozzi a la que llega realeza y demás fauna de la farándula internacional. De hecho, cuando llegamos, podemos ver el yate Amazon Express lo que significa que el magnate está en la cima. Tampoco voy a seguir contando esta historia porque es larga, pero incluye construcción sin permisos, dños en algunas playas de la zona y un combo de científicos tan concentrados en el avance de la biología y de la ecología marina que, siento, sufren de miopía humana.
Eso sí, como me dice el director científico mientras nos pasea por las instalaciones, es lo más parecido a Jurasic Park que he visto en mi vida.
El día de contrastes termina con una hermosa charla con Celestino Atenzio, Tino, un histórico de los Asentamientos Campesinos, que llegaron a ser unos 250 en todo el país con el patrocinio de Torrijos en los años 70 y que se constituyeron en un modelo de explotación comunal de la tierra. Hoy quedan algo más de 100 en todo el país y acá, en Carrizal, está al que pertenece Tino: Carrizaleños Unidos. Aún hoy, unos 18 jefes de familia dirigen el asentamiento que cuenta con 700 hectáreas de terreno y 450 cabezas de ganado, además de plantaciones de diversas especies. Humilde, pero muy firme, Tino me deja con esa suave sensación de que cuando la gente se une el desastre se puede evitar.
Hoy completé los 1.100 kilómetros de ruta en carro a los que hay que sumarle las caminatas y las horas de lancha.
Dedicaré un día más a Veraguas antes de partir. La ruta va a depender del clima, pero les aviso.
Bahía Honda, Costas, Desarrollo, Problemas sociales, Soná, Turismo, Veraguas

















