Archive for Febrero 16th, 2009
Bocas a punto
Posted by: paco.gomez in Bocas del Toro on Febrero 16th, 2009
Cambio de geografía, cambio humano. ya he llegado a la provincia de Bocas del Toro y he avanzado hasta Changuinola para abordar esta ciudad límite y sus contornos, incluido Charco La Pava -donde se construye el proyecto hidroeléctrico Chan 75-, el territorio nasso y las fincas bananeras de esta zona, donde todavía es la estadounidense Chiquita, a través de la Bocas Fruit Company, la que da y quita la vida: el empleo.
El paisaje cruzando la cordillera es hermoso, aun salpicado de pequeñas casas de madera que se mantienen en un equilibrio de fonambulista con vértigo y con una carretera que sufrió en las últimas semanas unos 90 derrumbes y que mantiene 16 puntos críticos. La sensación es que otro temporal puede dejar aislada durante mucho tiempo a esta provincia tradicionalmente aislada del poder central.
Está casi terminado el nuevo puente que conectará a Changuinola con el mundo y que la liberará del viejo paso sin lógica a estas alturas de la Historia.
Mañana comienza la ruta por este territorio. Las y los llevo conmigo. Van 2,645 kilómetros y esta fue la ruta de hoy (para los que no están en este Istmo repleto de sorpresas).
El propósito
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 16th, 2009
Hoy es día de traslado de provincia y de escritura. Me doy la breve pausa de la mañana después de 2,400 kilómetros para ordenar notas y comenzar a darle forma a las crónicas que serán publicadas en La Prensa. En el parón, una reflexión sobre el propósito del camino. Caminar o viajar, turistear o convivir. Algunos lugares por los que estoy caminando ya los conocía, o creía conocerlos. Quizá nunca se pueda conocer bien un lugar si no se vive allá, pero lo cierto es que viajar con un propósito, con el propósito de escuchar y de convivir, permite entrar más allá de la capa superficial que mostramos todos y todos los lugares. No es lo mismo rebuscar en la realidad con el fuerte envión de un buitre, que posarse en las gentes y en sus recodos con la suavidad del colibrí que esta mañana me regala su danza frente a esta ventana de altura en la que me he instalado por unas horas.
Quizá es igual la vida. Vivirla o vivirla con un propósito. Ayer tuve el privilegio de asistir un rato a la reunión preparatoria del Foro Mesoamericano Antirepresas, ya les dije. Pero lo que no les conté es el profundo optimismo del que me alimenta estar con Kuni, Eliseo, Yari, Raquel, Javier, Weny, Larisa, Oswaldo, David, Ezequiel… y otros tantos y tantas que dan su tiempo y buena parte de sus capacidades para defender el medioambiente y la esencia de sus comunidades. Nada a cambio: ni un empleo, ni subvenciones, ni fama. Solo problemas, persecución por parte de las autoridades, gastos raspados de donde no hay y algunas incomprensiones cercanas y lejanas. Quizá los mueve, como me decía Doris Sánchez, una mujer de tierras altas, saber que “la riqueza natural es un regalo para los hijos”, quizá es saber que esta batalla no es particular sino por la humanidad.
Una vez detectado el propósito en el camino, es obligado darle un repaso al propósito en la vida. Para ello, el asombro, la capacidad de sorprenderse en el camino como en el vivir. Emilio Lledó escribía: “Fue el asombro, la distancia, el no querer dar por hecho nada de lo que observábamos, lo que originó, decían los griegos, la filosofía, o sea, la curiosidad, el apego, la necesidad y la pasión por entender y entendernos”. En ello estamos.







