Ya que viajan conmigo, debo compartir con ustedes las decisiones del camino. Ayer a última hora giré en el cruce y regresé a ciudad de Panamá. Hay razones poderosas, la urgencia de los naso, las capacidades que uno puede poner al servicio de esa realidad, lo imperioso de lo urgente.
La ruta, onanista por naturaleza, no cesa, solo se aplaza. Iré contando los días de este otro viaje que requiere de esperanza, esa esquiva palabra cargada de energía.
Siento el frenazo, pero ya saben que todos los caminos nos llevan a donde queremos llegar, aunque no sepamos dónde queda eso.

