Archive for the ‘General’ Category
Protesta Naso en Panamá capital
Posted by: paco.gomez in General on Abril 16th, 2009
31 indígenas naso de las comunidades de San San y San San Drui llegaron en la madrugada del miércoles a Panamá capital. Trajeron su protesta acá “para romper la barrera” que imponen medios y autoridades, según Eliseo Vargas.
En el día de ayer protestaron frente a la Casa de Naciones Unidas de Panamá, de donde se movieron después de ser amenazados con presencia policial y tras arrancar un compromiso de reunión con el corrdinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Panamá. En la tarde, lograron una resolución de apoyo de la OEA (Organización de Estados Americanos) y en la noche instalaron un campamento de protesta en la Plaza Catedral, en las cercanías de la Presidencia de la República.
Esta mañana un funcionario recibió el pliego de peticiones y habló de una posible respuesta el lunes próximo. Les regalo algunas imágenes.
Cambio de planes
Posted by: paco.gomez in General on Abril 12th, 2009
Ya que viajan conmigo, debo compartir con ustedes las decisiones del camino. Ayer a última hora giré en el cruce y regresé a ciudad de Panamá. Hay razones poderosas, la urgencia de los naso, las capacidades que uno puede poner al servicio de esa realidad, lo imperioso de lo urgente.
La ruta, onanista por naturaleza, no cesa, solo se aplaza. Iré contando los días de este otro viaje que requiere de esperanza, esa esquiva palabra cargada de energía.
Siento el frenazo, pero ya saben que todos los caminos nos llevan a donde queremos llegar, aunque no sepamos dónde queda eso.
Re-construcción
Posted by: paco.gomez in General on Abril 12th, 2009
¿Cosas o personas? Para levantarse las cosas no son imprescindibles, aunque ayuden. Es el sentido de comunidad, el no saberse solos, lo que mueve más ruedas, lo que permite re-construir las vidas porque en común es más llevadero. Mujeres sin pareja que se unen para construir entre todas; hombres que echan una mano a su vecino, algo mayor que ellos, algo más cansado; niños y niñas que cargan madera para alivianar el peso de la tarea…
Las casas de 17 inmensas familias naso fueron destruidas por palas mecánicas protegidas a su vez por hombres mecánicos -no deben ser otra cosa los policías-. Algunas, incluso, fueron enterradas en un intento de borrar la memoria y el paisaje, de sepultar las posibilidades de re-construcción. La tenacidad de un pueblo parece ser más poderosa que la maquinaria pesada que trabaja a turno.
En la casa de Avelino vivían, dormían, compartían, 14 personas. La nómina incluye a dos nietos que ya gatean en el clan. Nada quedó, excepto las ganas de seguir. La comunidad, siempre la comunidad, decidió seguir hacia delante, levantar desde los escombros. Y, ahora, Avelino está acá trabajando en esta chocita donde en línea no cabrán más de seis o siete personas durmiendo en el suelo. “Utilizaremos lo de abajo también”. Después levantará una letrina, y después otra cabaña y después otra… hasta que el mosaico familiar quede re-construido. De los enseres personales, poco pudieron salvar en los 15 minutos que las autoridades dieron para abandonar la vida y la memoria. Entre lo perdido, lo que más duele, en lo que insisten todas las familias: los cuadernos, los lapiceros y el resto de útiles escolares que ya habían comprado a sus hijos e hijas para el curso escolar que comienza este lunes.
40 de los menores no empezarán sus clases porque la escuela cayó también en la redada. El Estado tumbó lo que nunca proporcionó, ya que todas las infraestructuras “públicas” de Drui fueron levantadas a pulmón por la comunidad, otra vez la comunidad. Los que ya van a secundaria se desplazarán a Guabito, a unos 25 minutos de acá, aprovechando que es verano y que hay paso en carro. Luego, con las lluvias, el camino se vuelve un lodazal en el que ni los caballos saben plantarse con seguridad.
En mi mundo el sentido de comunidad se ha perdido. Queda, como mucho, el de familia, pero nunca tan sólido, nunca tan solidario. El individualismo carcome los cimientos de nuestras casas llenos de cosas. Pienso, en el camino, que deberíamos combinar ambos mundos… ¿será imposible disfrutar de cierta comodidad y de la ayuda que proporcionan las cosas y mantener el sentido comunitario que nos ha permitido, que nos permite, sobrevivir a tanta locura?
Posted by: paco.gomez in General on Abril 11th, 2009

Lupita
Hay algo desporporcionadamente hermoso en Lupita. En tierra de mujeres de estatura ahorrativa, ella se estira en busca de otras ramas que rozar. Su rostro tiene ángulos imposibles y su boca es una sinfonía de túneles horadados por la vida y el aislamiento. No habla naso y el español en el que sentencia es cortado y esquivo en preposiciones o cualquier elemento que la despiste de lo fundamental. Habla, quizá, como piensa: de manera contundente, sin miedos, sin temor de ser menos que los que la escuchan. Lupita ha tenido que dormir sobre la tierra en los últimos días. Eso no le ha gustado. Tampoco le gusta confundir tíos con intrusos en su peculiar semántica del afecto que convierte en familiar a quien la respeta de cerca o de lejos. Cuando Lupita se levanta, dispuesta a hablar, en la comunidad corre un rumor de espera. Aguardan verdades tan grandes como sus inmensas manos, esperan un vaivén a las ideas que los vuelva a situar en la trinchera adecuada. Hasta ahora, siempre que la he escuchado, no ha defraudado.

Dioselinda Sheyla
La primera vez que la veo choco contra su parquedad. Está en un escenario ajeno. “La ciudad calienta mucho”. Dice que acá, en la urbe, todo está pavimentado y que el suelo arde. Quizá por eso cuando se le rompen las sandalias a 5 minutos de su comunidad, San San, saca de la chistera una carcajada monumental. Ya puede volver a caminar descalza, donde la tierra y las personas son una sola cosa y como tal se ayudan. Sheyla pasa de la sequedad y el temor, y el sueño y el cansancio, y la tristza y la incomprensión a una cierta euforia. “Los micrófonos no mordieron” en la ciudad donde ha encontrado amigos. Pero 24 horas sin arroz y plátano han superado su capacidad de aguante. Hoy, su hermano ha matado un zaino, y Sheyla corre a ahumar la carne fuerte como fuerte es su carácter. Piensa en mi y yo pienso en ella a cada bocado, en realidad, a cada respiración. Yoselín, una de sus hijas, me regala una de las sonrisas más hermosas de las que yo haya podido gozar. Se acomoda en el regazo y trata de abrazarme con unos brazos que no alcanzan la mitad de su objetivo. Sheyla se excusa: “es demasiado cariñosa”. Yo me pregunto si demasiado y cariñosa se contradicen.

Eustino
Eustino parece dormitar, pero su memoria es un archivo tan vivo como su resistencia. En San San nació él. En San San nacieron sus hijos y sus nietos. recuerda sí, como en 1954 apareció por primera vez la Ganadera Bocas. También como la primera ambición que amenazó su tranquilidad fue la del capataz Arauz, que cortó madera “como loco” y “se hizo millonario por lo menos”. O como en 1973 las amenazas de los empresarios los hicieron correrse hacia las lomas que hoy se deshacen como terrones de azúcar. Eustino no tiene intención a estas alturas y esas edades de volver a moverse. Su vecina pregunta casi pidiendo disculpas por no ser más radical: “¿y que pasa si acabamos a dos o tres de esos?”. Las explicaciones sobre la poca conveniencia del plan parecen convencerla poco. “Señor, es que son demasiados años aguantándolos”.
La siembra no cesa
Posted by: paco.gomez in General on Abril 11th, 2009
Y llegaron los policías y las maquinas pesadas. Y tumbaron las casas, abrieron huecos en la tierra para enterralas y desaparecer física y simbólicamente el lugar donde una vez vivieron. Y cayeron gases que provocaron las lágrimas y la rabia. Los aislaron, los golpearon, los humillaron y les dieron 15 minutos para sacar de sus tambos lo poco acumulado en esta cultura no acumulativa.
Pero esta tierra es fértil y la siembra ya está dando resultados. Una decena de improvisados ranchos han servido estos días para mejorar la dormida. Ocho casitas con mejor construcción y más altura -aunque mínimas en sus dos metros por tres metros de planta- demuestran que la resistencia va en serio y que este territorio es naso.
Ayer en la tarde salí de San San Drui con la doble sensación de formar parte de la Historia y de estar fuera de ella. Dentro porque me parece fundamental esta lucha por el derecho ancestral, por poner las cosas en su sitio después de tantos siglos de injusticia… Los naso de estas comunidades permanecen unidos. Se encuentran casi todo el día bajo una carpa grande improvisada que proporciona un extraño tono azulado a todo el que ingresa en su sombra. Allá se cocina, allá se come, allá se reúnen, allá discuten y se ríen, allá se baila y, cuando hay la posibilidad, allá se ven videos de otras comunidades que mantienen luchas similares en otras latitudes panameñas y latinoamericanas.
Sin embargo, también persiste la sensación de invisibilidad, de que esto solo sea un sueño del observador y que realmente no esté aconteciendo. O que de estar ocurriendo, no sea importante.
En Drui (Drudi en naso) está el grupo más grande de víctimas del desalojo que realizó la Policía Nacional a favor de Ganadera Bocas el pasado 30 de marzo. Unas 150 personas, entre adultos y niños, recomienzan de cero y por fin comienzan a dormir algo ya que todo ha estado en calma desde el sábado 4 de abril, cuando hombres armados asalariados de la empresa dispararon en repetidas ocasiones. Aún así, en las noches, jóvenes de la comunidad hacen guardia para segurarse de que no los agarre por sorpresa algún intento de los pistoleros. La comida se reduce a un plato arroz y un poquito de pasta salpicada con poquísima salsa de tomate y sardinas para fingir proteínas. El Gobierno en su ‘generosidad’ entregó 9 días después del desalojo, 50 bolsas de comida que dan para poco.
No sienten miedo ya, aunque sí incertidumbre y una impotencia monumental al sentir la agresividad mostrada por el gobierno contra ellos y la falta de compromiso de este Estado ausente en lo importante para solventar el problema principal de esta etnia: la negativa de las autoridades centrales a reconocer legalmente la Comarca Naso Td’érdí.
“Esta lucha no es por clavos y zinc ni por comida, es por el territorio”, insisten una y otra vez en las reuniones, en las que los más ancianos recuerdan la historia oral para demostrar la ocupación ancestral de estas tierras donde Ganadera Bocas quiere cambiar personas por búfalos. “Yo ya no tengo miedo y yo ya no salgo de aquí. Yo le digo, si hay que derramar sangre, pues se derrama, pero ellos no sacan a estos indígenas”, dice pausada pero rotunda Lupita Vargas, un motor de dignidad para esta comunidad que con dificultad habla pero con claridad se expresa.
De momento, les ofrezco este adelanto y algunas fotos. Comienzo a desgranar lo escuchado y visto para regalarles esas voces y esas imágenes y que conozcan más sobre este pueblo y sobre su situación.
Yo retomo la ruta y esta tarde salgo hacia Azuero después de compartir un rato en Radio Chiriquí con Juan B. Gómez, uno de los periodistas más reputados de estas tierras.
Vuelve la ruta
Posted by: paco.gomez in Comarca Ngöbe-Buglé, General on Abril 7th, 2009

Vuelvo al camino. Este mes de ciudades, de ruido, de realidad de este tipo ha sido suficiente. Comienzo por donde ya pasé. Unos días en San San y San San Drui para conocer de primera mano las condiciones de los naso que resisten allá el embate violento de la injusticia con nombre y después me reengancho por la provincia de Los Santos.
Es extraño, cuando menos, este devenir lleno de cortes y paréntesis. Cambiar de realidades como de vestimenta, mudar los anhelos como quien cambia el canal de televisión. Y así es, así es la vida: mutante y desconcertante, para lo hermoso y para lo más sucio. Espero que me acompañen. No es lo mismo viajar solo que acompañado de ustedes.
Los espero.
Defensoría denuncia operativo contra los naso
Posted by: paco.gomez in General on Abril 5th, 2009
Publicado hoy en La Prensa


Cerca de 300 indígenas resisten acampados en el área de San San
Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com
La Defensoría del Pueblo ha denunciado la violación del debido proceso en el desalojo de al menos 17 familias en las comunidades naso de San San, San San Drui y San San Tigra, en la provincia de Bocas del Toro. En un informe fechado el 2 de abril, la Defensoría critica con dureza la acción de lanzamiento contra los indígenas naso ordenada por la corregidora de El Teribe, Aracelys Sánchez, y ejecutada el pasado martes 31 de marzo por unos 150 policías antimotines en la que, además fueron tumbadas unas 30 casas y construcciones comunitarias.
Tras investigar los hechos, la Defensoría considera que Sánchez no notificó a los afectados de la existencia de la orden, además de que “no tomó en consideración las consecuencias de tipo social que traía consigo llevar a cabo el lanzamiento”. Este diario fue testigo de la visita que hizo a San San la corregidora acompañada de unidades policiales y de funcionarios de Ganadera Bocas el pasado 18 de febrero. En esa ocasión, amenazó oralmente con el desalojo pero no informó de la resolución que lanzamiento que había firmado el 2 de febrero anterior. Desde entonces, abogados de organizaciones no gubernamentales trataron de conseguir la resolución. Fue imposible hasta después de la intervención del martes pasado.
La situación en el área de San San sigue siendo de tensión después de la violenta intervención policial en la que al menos ocho menores de edad tuvieron que ser trasladados a un centro médico afectados por gases lacrimógenos. El desalojo responde a un conflicto sobre estas tierras que reclama Ganadera Bocas, empresa de Mario Guardia implicada desde hace años en choques violentos con comunidades indígenas de Bocas del Toro.
“La acción fue desproporcionada. Bloquearon el camino de acceso a la comunidad, fueron muy violentos y tumbaron las casas de las familias con maquinaria de la Ganadera”. Eliseo Vargas, líder de la Fundación Naso, describe la situación como crítica y considera que este conflicto no se habría dado si el Gobierno hubiera accedido al reclamo de demarcación de la Comarca que los naso reclaman.
En el área de San San vive, además, el rey Valentín Santana, máxima autoridad naso no reconocida por el Gobierno central. Allí se acababa de terminar la construcción del Centro Cultural Naso, que fue completamente destruido en la acción policial.
Según la Defensoría, al menos 150 adultos y 65 menores de edad permanecen a la intemperie, acampados cerca del río. Los líderes naso han anunciado que no van a dejar el área y que van a defender su territorio. El jueves, jóvenes de la comunidad levantaron barricadas con las hojas de zinc de las casas destruidas en prevención de nuevas acciones violentas.
Durante la visita de La Prensa al área a mediados de febrero, uno de los líderes comunitarios, que pidió reserva del nombre, reclamaba el derecho a defenderse: “El que busca, halla. Nosotros hemos aprendido a defendernos y también sabemos que las personas valemos más que los búfalos. Ganadera quiere nuestra comunidad para hacer potreros, nosotros para desarrollarnos como pueblo”. Tanto entonces, como ahora, este diario ha tratado de comunicarse con la corregidora Sánchez, quien no ha respondido las llamadas.
Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD), organización que acompaña a los naso, considera que además de haberse violado el debido proceso, en la acción se han violado derechos humanos fundamentales y se dio un “uso excesivo de la fuerza”. Tanto la comunidad como ACD han interpuesto acciones legales y han activado mecanismos internacionales de protección para evitar nuevas agresiones contra la población civil.
Goliat genera energía
Posted by: paco.gomez in General on Marzo 17th, 2009
El Estado, ausente en disputa entre indígenas y multinacional
Goliat genera energía
Comunidades amenazadas por el megaproyecto hidroeléctrico de AES Changuinola
![]() |
| AVANCE. Los trabajos de construcción del dique principal de Chan 1 van a toda máquina. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Paco Gómez1174592 |
Paco Gómez Nadal
CHANGUINOLA, Bocas del Toro
nacionales@prensa.com
Hay 112 escalones que separan a la comunidad de Charco La Pava del imponente río Changuinola. El aliento no alcanza para el caminante urbano, pero el empinado reto no logrará evitar que esta comunidad quede anegada cuando la represa que se construye a escasos 300 metros entre en operación.
Cuando esto ocurra, la comunidad habrá sido trasplantada a la loma de un cerro que alcanza a divisarse desde el caserío actual. Estará a unos 20 minutos a pie del agua y a una derrota de su tradición, de su forma de vida.
Alrededor de Charco La Pava, AES Panamá –la principal empresa generadora de energía en el país– avanza a pasos de gigante en su proyecto de Hidroeléctrica Chan 75 (Ahora Chan 1) y, a cada paso, las tensiones con y entre la comunidad crecen alimentadas a punta de salarios y discursos.
Algo más de 563 millones de inversión, unos 900 trabajadores, campamentos para sus técnicos que se parecen a los enclaves en la antigua Zona del Canal y… un “pequeño” problema: las comunidades indígenas ngöbe como Charco La Pava, Guayabal, Lazo o Valle del Rey, entre otras. Según los datos de AES, 159 familias con 800 miembros cuyas tierras quedarán dentro de las mil 394 hectáreas que serán anegadas.
Desde hace cuatro años, la empresa ha jugado a dividir la comunidad y desde entonces el pleito ha pasado de las palabras a los enfrentamientos violentos, por la represión policial [la empresa tiene un contrato de prestación de servicios de seguridad con la Policía Nacional] y llegando a la visita de James Anaya, relator especial de Naciones Unidas para los Derechos y Libertades Fundamentales de los Pueblos Indígenas el pasado 29 de enero. “Desde que vino Anaya, la empresa presiona un poco menos”, explica Bernardino Tera, de Guayabal. “Bueno, en realidad han cambiado la técnica, ahora utilizan gente de la misma comunidad para convencer y presionar a los que no le vemos el beneficio al proyecto”.
No opina lo mismo Thais Mejía, actual enlace de AES con la comunidad. “No se crean que ese señor [Anaya] les va a solucionar algo, es con nosotros con quien hay que negociar”. Sus palabras se escuchan en el precario salón de la escuela de Charco La Pava donde varios empleados de AES y funcionarios de diversas instituciones del Estado se reúnen con algunos miembros de la comunidad favorables al proyecto. La negociación se acaba cuando se trata de lo que AES denomina Reasentamiento Participativo. “Lo que sí les digo es que el reasentamiento va por que va. Vamos atrasados y no vamos a parar porque tres o cuatro personas no estén de acuerdo”. Concluye “la licenciada”.
A pocos metros de la escuela, Rafael Ábrego, uno de los que se enfrenta a AES mantiene otra versión de la historia. “Ellos nos desprecian, nos dicen que vivimos sucios, entre los animales y la basura, en casas feas… Nos quieren meter en casas de bloque, lejos del río”. Desde el lugar donde está sentado Rafael y Amelia Pineda –otra líder contundente en su posición– se pude ver el incómodo camino de piedritas hecho por AES como aporte a la comunidad. “Debe ser para no mancharse ellos cuando vienen, nosotros vamos con botas de caucho”.
Desde Charco La Pava se pueden ver las obras del dique principal de 99 metros de altura. La devastación es evidente. Ahora, unas 40 personas de las comunidades trabajan temporalmente para AES. Se pasean por el área con casco y chaleco, pero con muy pocas funciones. “Engañan a unos porque son analfabetos o no hablan español. A otros, los compran por un salario, aprovechando su pobreza”, se lamenta Ábrego.
El caso simbólico que muestra AES de estos reasentamientos “participativos” es el de Isabel Beker. De hecho, en su sitio web la ponen como ejemplo de mejora de calidad de vida. Cuando James Anaya visitó a la señora, el símbolo no cumplió con el guión y contó que quiere volver a Charco La Pava y cómo la forzaron abandonar el terreno en el área de la represa.
Valentín Pineda, administrador regional de la Autoridad del Ambiente en Bocas del Toro, cree que debido a lo “conflictivo” del proyecto la mayoría de las delegaciones provinciales del Gobierno central “no han sido suficientemente beligerantes”. En Chan 75 “se dejó la parte social para el final y tuvimos que jalarle las orejas a la empresa”, continúa Pineda quien al final reconoce que, en cualquier caso, sus competencias son limitadas. “Hay decisiones que se toman en Panamá”.
La ausencia del Estado en estos conflictos es evidente. Las comunidades deben negociar por su cuenta y eso las deja en clara desventaja. En el caso de Charco La Pava la desconfianza de los habitantes ante cualquier extraño es contundente. Llegar allá es difícil, porque la empresa controla la carretera pública y registra e interroga a todo aquél que quiera entrar a la zona. Ganarse la confianza de los habitantes es igual de difícil.
Los indígenas ngöbes saben que esta pelea les toca solos. En Charco La Pava, Ernesto López está seguro de que la comunidad tendrá que tomar otra vez “medidas de fuerza”. “El Gobierno está para ayudar a la empresa y en Changuinola todos los medios de comunicación están comprados… no quedan muchas alternativas”. Una mirada que confirma un periodista local en Changuinola, aunque pide el anonimato por miedo a represalias: “aquí casi todo el mundo recibe plata de esta gente”. Un único cabo suelto para Goliat: la diminuta población que sigue oponiéndose a reasentamientos o a compra de tierras.
Los guardianes del paraíso
Posted by: paco.gomez in General on Marzo 6th, 2009
(nota publicada en La Prensa el 5 de marzo)
Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com
A unos 40 minutos de caminata de Kusapín está Mrusaray (la forma ngobere de denominar Guacamayo). Mursaray significa, en una traducción aproximada, “lo que quedó” y si se destaca es por que allá un monstruo inundó las hermosas playas llenas de uvos y la población se protegió en un cerro para salvar la vida. Acá, en esta calma que parece imposible en un mundo de celulares y tiempo envasado, una pequeña comunidad guarda el paraíso. Una sucesión de playas interminables, con olas espumosas que ora acarician ora golpean, sembradas de palmas que un día mantuvieron a la población con sus cocos para la exportación y bañadas desde el interior por una vegetación sin límite y unos cultivos que hasta sin trabajarlos regalan comida y sombra.
Muy cerquita está Kusapín, el pueblo más grande de la península Valiente, y allá es fácil sentir que los guardianes del paraíso se han tenido que volver desconfiados para que su paz no sea usurpada. Los amables saludos al extraño no pueden ocultar el recelo y más si tiene pinta de ‘gringo’. “No me gustan los gringos, ya sabe a qué vienen”, dice una mujer sentada en una escalera sin ninguna intención de subirla o bajarla. Se refiere a los inversionistas turísticos y al pulso que esta comunidad tuvo que mantener con el Consorcio Damani Beach S.A y con sus propias autoridades ngobe, cuando éstas firmaron un convenio con la empresa extranjera para la explotación de esta región en exclusiva por 45 años.
“Nuestras autoridades se venden. Aquí no tenemos la vida social del dólar y cuando alguien aparece con un par de billetes… pues se venden”, se queja con rabia Diego Hanckoc; “Si no nos unimos y defendemos este patrimonio nos va a pasar lo que en Isla Colón”, insiste Mariano Recor; “El pobre es negociable… y por eso al gobierno le conviene mantenernos sin educación porque nuestro despertar sería grande”, concluye Sebastián Jiménez. Hablamos a oscuras porque la planta que genera energía lleva tiempo sin el costoso diesel. Sin embargo, Kusapín es una comunidad limpia y ordenada, organizada, sin duda.
En los habitantes hay un sentimiento de abandono por parte del Gobierno y de los propias autoridades –divididas en dos Congresos Ngöbe-Buglé- y quizá por eso sienten que deben defender ellos solos este territorio. En Nidori, por ejemplo, los habitantes de las 11 casas plantadas al pie de una playa de arena blanca de postal, se están organizado para recibir un turismo de bajo impacto. “Hemos construido este chiquero a la sombra y ahora vamos a intentar poner un sitio para bañarse con agua dulce y una letrina abonera”. Arturo Beker es uno de los líderes de esta pequeña comunidad y todos los martes reúne a su gente para hacer trabajo comunitario con la ayuda de Jayne Konecny, una voluntaria de los Cuerpos de Paz que vive en el vecino Guacamayo.
Al atardecer, la costa de la península se tiñe de ocres y plateados que compiten en este mar agitado que no es aconsejable en día de lluvia o fuerte brisa. Los andenes de Kusapín son la ruta de encuentro y de charla. Algunas tiendas o casas tienen generador eléctrico, pero son los focos de mano los que permiten localizar la chitra y alimentar la conversación. “Publique lo que decimos”. Sebastián Jiménez, médico ngöbe se despide recordándome su metáfora del momento: “En la conquista nos metieron en una cueva y ahora se han dado cuenta de que esa cueva está llena de tesoros. Nadie nos va a defender, así que nos toca resistir a nosotros”.
Imágenes en la chakara
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 26th, 2009
Algunas otras imágenes de este camino para compartir, una vez que el orden empieza a ser caos.
Mapas
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 26th, 2009
Los mapas son una manta llena de costuras trazadas por la historia y por el poder. La carretera se trazó para sacar el banano hasta aquel puerto, o la frontera se señaló allá donde la tolerancia de los gamonales lo permitió. Pero todos y todas construimos nuevos mapas a cada paso que damos. ¿Dónde nos desviamos?, ¿en qué cruce de caminos decidimos tener decisión?, ¿con quién hablamos?, ¿para quién el silencio?
me faltaba el mapa ‘oficial’ de la última fase en Bocas del Toro. Aquí lo adjunto. Ya con ganas de que llegue abril y volver a re-descubrir este país y a des-aprender aquellos imaginarios, miro los mapas con cierta nostalgia consciente de que desde acá, desde la ciudad, los mapas ya son planos de shortcuts, trampas al tiempo.
Señales en el camino
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 20th, 2009
Para relajar un poco el tono usualmente dramático de mis post, les regalo algunas imágenes robadas en el camino. Señales, señalética popular o símbolos de lo cotidiano.
!Saludos!
El propósito
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 16th, 2009
Hoy es día de traslado de provincia y de escritura. Me doy la breve pausa de la mañana después de 2,400 kilómetros para ordenar notas y comenzar a darle forma a las crónicas que serán publicadas en La Prensa. En el parón, una reflexión sobre el propósito del camino. Caminar o viajar, turistear o convivir. Algunos lugares por los que estoy caminando ya los conocía, o creía conocerlos. Quizá nunca se pueda conocer bien un lugar si no se vive allá, pero lo cierto es que viajar con un propósito, con el propósito de escuchar y de convivir, permite entrar más allá de la capa superficial que mostramos todos y todos los lugares. No es lo mismo rebuscar en la realidad con el fuerte envión de un buitre, que posarse en las gentes y en sus recodos con la suavidad del colibrí que esta mañana me regala su danza frente a esta ventana de altura en la que me he instalado por unas horas.
Quizá es igual la vida. Vivirla o vivirla con un propósito. Ayer tuve el privilegio de asistir un rato a la reunión preparatoria del Foro Mesoamericano Antirepresas, ya les dije. Pero lo que no les conté es el profundo optimismo del que me alimenta estar con Kuni, Eliseo, Yari, Raquel, Javier, Weny, Larisa, Oswaldo, David, Ezequiel… y otros tantos y tantas que dan su tiempo y buena parte de sus capacidades para defender el medioambiente y la esencia de sus comunidades. Nada a cambio: ni un empleo, ni subvenciones, ni fama. Solo problemas, persecución por parte de las autoridades, gastos raspados de donde no hay y algunas incomprensiones cercanas y lejanas. Quizá los mueve, como me decía Doris Sánchez, una mujer de tierras altas, saber que “la riqueza natural es un regalo para los hijos”, quizá es saber que esta batalla no es particular sino por la humanidad.
Una vez detectado el propósito en el camino, es obligado darle un repaso al propósito en la vida. Para ello, el asombro, la capacidad de sorprenderse en el camino como en el vivir. Emilio Lledó escribía: “Fue el asombro, la distancia, el no querer dar por hecho nada de lo que observábamos, lo que originó, decían los griegos, la filosofía, o sea, la curiosidad, el apego, la necesidad y la pasión por entender y entendernos”. En ello estamos.
El inicio
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 5th, 2009

El 507 que conecta con Panamá, uno de los héroes nacionales contemporáneos (Roberto Durán, Mano de Piedra) y todo en un Diablo Rojo, los característicos buses de transporte público.
Panamá en ruta se pone en ruta. El medio de transporte básico será un vehículo todo terreno, pero a bordo van las botas y las chanclas que pisarán veredas y botes para buscar las historias que aguardan en el camino. Las últimas horas han sido de encuentros placenteros con gente que conoce bien y profundamente Panamá. Es decir, comencé a aprender antes de salir.
Un viaje mueve muchos viajes. La mayoría de amigos, periodistas, lectores y conocidos comienzan a soñar a partir del viaje ajeno y eso ya es ganancia. El viaje evoca y provoca, tenemos imaginarios del viaje relacionados con la libertad, con la experiencia vital, con cierto vuelco en el alma que sacude convicciones y prejuicios.
Comienzo a las 8 a.m. Un 5 de febrero, la misma fecha en que nació Eusebio A. Morales, político clave en la independencia de Panamá y en la construcción del incipiente estado a partir de 1903. La elección de la fecha no ha sido intencional, pero quizá me acompañe el espíritu de muchos panameños que han luchado para construir y defender una identidad plural y múltiple. La mirada de Eusebio A. Morales en sus viajes a Chiriquí o Colón, reflejada en detallistas textos publicados en el Diario de Panamá.
Panamá, un país con poco más de 3 millones de habitantes, cuenta con un patrimonio humano tan rico como el natural. Siete étnias indígenas (Ngöbes, Kunas, Emberá, Buglé, Wounaan, Nasos y Bri-Bri), múltiples comunidades extranjeras viviendo en el país, pluralidad religiosa, explosión multicultural… En el recorrido, tendré la oportunidad de mostrarles parte de este patrimonio, marcado por fuertes diferencias culturales, incluso idiomáticas.
Aparecerán los problemas. Claro que sí. Panamá es uno de los países más desiguales del hemisferio y en “el interior” la situación es más dramática, aumentada, además, por la depredación de los recursos naturales y la compra masiva de terrenos por parte de inversionistas y desarrolladores que han descubierto en el istmo una joya en bruto. Y, por supuesto, buscaré las voces habitualmente invisibilizadas.
A partir de hoy, algo más de un mes sin descanso en el que espero recorrer cuatro de los territorios. Marzo será casi por completo de pausa en Panamá en ruta. Abril y mayo serán otra vez de ruta imparable hasta completar los objetivos. Trataré de actualizar este blog todos los días, aunque la propia desintegración del país hace difícil tener acceso a internet una vez que se sale de los nucleos urbanos. Tengan paciencia.
Preparativos sin preparación
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 3rd, 2009
¿Qué lleva uno en un viaje sin destino cierto? En realidad no tantas cosas. Los mapas que me persiguen, algunos libros fundamentales (como las inspiradoras crónicas que escribió José Martí desde Estados Unidos), otros para conocer las miradas sobre Panamá de autores locales, el repelente para que no vuelva a golpearme el dengue (tan ingenuo…), dos cámaras de fotos, libretas y lo básico de ropa y botas.
Nada más. 48 horas antes de comenzar la ruta, lo que más me ocupa el tiempo y la cabeza son los personajes que ya asoman aun sin haberlos conocido. Amigos y no tan amigos comienzan a proponer, a descubrirme heroínas y héroes anónimos que permanecen invisibles en diferentes rincones del país, lugares de los que han oído hablar, posibilidades, ventanas abiertas a la realidad.
Bueno, sí. Algo más. Recargar las baterías de la humildad para no olvidar que soy un invitado mirando desde una posición ambivalente. Interesante por la distancia, por no ser panameño, por la capacidad de asombro de la que lo dota a uno el desconocimiento. Peligrosa por la ignorancia, por la falta de elementos aunque en los últimos cuatro años haya tratado de entender la cultura de un pueblo (misión tan inmensa como imposible).
Los dos viajes (el visible y el interior) afilan las uñas. Santiago de Veraguas será el primer destino.
Afilar la mirada
Posted by: paco.gomez in General on Febrero 2nd, 2009
Este blog se activará con la ruta. El viaje comienza el jueves 5 de febrero y con él una mirada, no tan limpia como los amaneceres al borde del mar ni tan contaminada como la hora pico en la ciudad. las horas previas son las de afilar los sentidos, las de despejar mente, alma y pluma para saber mirar y escuchar.
Javier Reverte, uno de los viajeros impenitentes, escribía en su libro Vagabundo en África:
“Viajar prolonga tu vida, la llena de rostros y paisajes, de cantos de otras voces y de horizontes que ignorabas. Conoces hombres cobardes que deben vivir una vida valiente y hombres valientes obligados a vivir como cobardes. Se derrumban tus viejas ideas y nacen otras nuevas. “Viajar –escribió Aldous Huxley- es descubrir que todo el mundo se equivoca. Cuando uno viaja, tus convicciones caen con tanta facilidad como las gafas; sólo que es más difícil volver a ponerlas en su sitio. Un largo viaje es también una suspensión en el vacío, por eso crea en ti una sensación de eternidad. El viaje es un espacio en permanente movimiento donde sólo parece detenerse tu propio tiempo interno. Observas, como voyeur impúdico, cuanto sucede a tu alrededor, y a la vez te implicas, te asombras, te estremeces, sientes la ternura de los hombres y también el temor a lo imprevisto: te observas mientras miras fuera de ti. Y viajar es bailar, como bien dicen los chichewas, acompasar tu paso al de los otros, girar en el vacío siguiendo los sonidos y los ritmos que no conocías antes, sordo a todo aquello que no sea el son de una canción ignorada”.
Así, dispuesto a bailar, dispuesto a prolongar mi vida y aprender de la del resto, espero compartir con ustedes en las próximas semanas algunas historias, voces, imágenes de las que se enganchen en mis sentidos. Será un blog sin planes y sin planos. Los mapas de la ruta los definirá ella misma. El propósito de este viaje, que no su fin, es hacer una serie de crónicas del camino y de las gentes que serán publicadas posteriormente en La Prensa de (Panamá). Pero acá quedarán prendidos los instantes que no forman parte del relato de la Historia aunque son las historias que alimentan mis relatos.
Espero que me acompañen y que acompasemos el paso. ¡Bienvenidas y bienvenidos!






























































